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Fundido a negro

Él le dice que no quiere seguir. Ella le responde que han sido muchos años y que no entiende como es posible que piense que se ha acabado el amor, que en realidad debe haber otra. Él dice que no, que no hay otra, que simplemente ya no la quiere y que le parece que confesarlo es lo más honesto para con ella. Pero ella le abofetea, le llama mentiroso y rompe a llorar mientras él se aleja con la maleta en la mano izquierda.
Mira a cámara y dice: "Nunca te olvidaré". Fundido a negro y FIN.
Un gran plano, se dice. Lástima que lo que ella imagina cómo una escena cinematográfica en realidad sea su vida, y que la palabra fin no sea una promesa de nuevas aventuras, sino el cierre de uno de los capítulos más importantes de su existencia.
Ya no llora, no puede, ahora se enfrasca en encontrar una banda sonora acorde con los últimos acontecimientos. Y, mientras la busca, se da cuenta de que él tenía razón: incluso ella ya no le amaba y se sentía, hasta cierto punto, aliviada.
En realidad era un drama, sino un final de comedia que merecía una música alegre, tal vez la de El Golpe.

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