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Cortar amarras

Ha cortado las amarras. No las ha soltado. Quiere dejar claro que no piensa volver. Esos dos pedazos de cuerda guardarán memoria de su marcha.
A la salida del puerto, uno de los marineros le saluda. Devuelve el gesto con la mano y pone proa al sur. Iza la mayor, despliega el foque y programa el piloto automático. Entonces baja a la cabina y recoge el cuaderno de bitácora. Pone en el equipo de música La Boheme y vuelve a cubierta. Abre el libro y escribe:
"5 de julio de 2008, 17:20 horas. He cortado las amarras. No las he soltado. Quiero que esos dos cabos rotos guarden memoria de mi marcha."

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