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Mostrando entradas de junio, 2008

Macabro

La escena es atroz. Hay sangre casi por todas partes. El olor es nauseabundo. La muerte se huele desde lejos. Pero el cuerpo no aparece.
Los agentes han estado buscando por toda la casa, lo único que han encontrado es un par de gatos orondos que han salido huyendo en cuando abrieron la puerta.
Ha pensado en la posibilidad de los gatos, pero tampoco están los huesos. No está claro, nada claro lo que ha sucedido en esta casa.
No se han forzado ni puertas ni ventanas. Nada parece haberse roto, ni siquiera hay pelos de gato por las colchas.
El olor es atroz.

El silencio y la huida

Ni una sola palabra desde hace meses. Apenas un par de gruñidos, más lánguidos que feroces. Y luego el silencio.
La luz de la habitación tilila, cercana ya a fundirse, mientras ella espera en el pasillo a escuchar la respiración profunda de su marido, señal inequívoca de que el libro de siempre ha resbalado de sus manos.
Piensa en lo que echará de menos en adelante este pequeño ritual de espera, agazapada tras la puerta de la habitación, huyendo de la conversación terrible, que pone de manifiesto algo que ambos saben hace años: ya no se aman.
Avanza hacia la cama sin hacer ruido y, en lugar de acostarse como siempre, saca de debajo de la cama la maleta que hizo la semana anterior.
En la calle espera el taxi.

Ostracismo

No podía creerlo. Aquellos que apenas un año antes aclamaban su nombre y lo paseaban en brazos por las calles de la polis, hoy acuchillaban las letras de su nombre en las tablillas de arcilla.
La asamblea de ciudadanos había marcado su destino. Otros ya habían sufrido el mismo castigo antes que él, pero a diferencia de ellos, él se sabía ya al borde de sus días y el ostracismo era una sentencia a morir fuera de Atenas. El peor final para alguien que soñaba con la gloria eterna en la memoria de sus iguales.

Sin sentido

He venido a ofrecerte la mirra que ya no tengo. He venido a decirte las cosas que nunca te quise decir. He venido a darte el tiempo que no puedo dedicarte.
Y me encuentro tus labios cerrados, tus noches cerradas.