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Recuerdos

– Al final de la calle, a la derecha, hay una pequeña floristería. La dependienta es una chica muy mona y muy simpática. Siempre que paso me la quedo mirando. Tengo el plan de comprar un día un ramo de rosas y regalárselo directamente, pero me da mucha vergüenza.

– Abuelo, la floristería ya no está. Y era la que atendía la abuela. De todo eso hace ya mucho tiempo.

– Ay, hija, no. Todo eso fue ayer. Lo que pasa es que la noche ha durado 70 años.

Comentarios

Javier ha dicho que…
Esos recuerdos que nos invaden y que nos hacen vivir con intensidad...
¡Qué bellos son!
Sayonara ha dicho que…
:-) y qué relativo se vuelve el timepo...

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