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El reflejo

Alejo miró aquel espejo que devolvía un reflejo deforme de sí mismo. Sus preciados abdominales aparecían rechonchos y convertidos en un único rosco infinito. Pero lo peor, con todo, era la cicatriz que le atravesaba la mejilla de arriba a abajo y que en el otro lado ocupaba prácticamente toda la cara.


No le gustaba aquel reflejo. Así que hizo lo que siempre había hecho. Sacó la porra metálica que siempre llevaba oculta bajo la pernera del pantalón e hizo añicos el reflejo deforme. Sin embargo, como siempre le había pasado, los cientos de pedazos de cristal esparcidos por el suelo dibujaban un enorme mural cubista en el que su cicatriz se repetía una y otra vez hasta la extenuación.

Comentarios

Sofia ha dicho que…
uff q cruel sueles ser... me recordo a Benedetti en la noche de los feos lo has leido... ah otra cosa que no puedo dejar de decirte, eres inseguro? timido? tus escritos pueden ser un reflejo no crees? o por lo menos dan para q se puedan interpretar asi
Sayonara ha dicho que…
No creo ser inseguro, para nada. Si es posible que sea un poco pesimista en mis reñatos, aunque en la realidad soy un optimista irredento.
Sofia ha dicho que…
ya lo dije puede ser un reflejo.. como este escrito

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